El amigo ha de ser como la sangre, que acude luego a la herida sin esperar a que le llamen.
Las palabras son como las monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una.
Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más.
El amor es fe y no ciencia.
No hay amor sin temor de ofender o perder lo que se ama.
Todos deseamos llegar a viejos y todos negamos haber llegado.
Quevedo
No hay comentarios:
Publicar un comentario